
En el desangrado panorama infestado de basura que inundaba las calles como un rió de miseria la razón perdió la batalla y abrazo la locura; entonces vio el reflejo demacrado de su cara en la ventanilla del autobús.
Intento salir de esa prisión metálica pero era demasiado tarde, con su orgullo pisoteado le obligaron a bajar e unirse a los demás recogiendo restos de la vida que alguna vez le perteneció, aquello que alguna vez tuvo y desperdicio, esa vida que ahora veía ajena en los desechos que recogía para sobrevivir.
Lamiendo su pantorrilla pelada por la fricción de un camión de la basura el “Puchu” mendigaba un poco de cariño en el cruce de la 13 con 5ª, pero ahora el dolor era su acompañante y los demás solo le miraban con desprecio.
Se sintió morir mientras en medio de su resignación salio a recoger latas a ese mismo lugar en donde le habían dejado la primera vez; fue allí cuando la vio… sus ojos marrón le clavaron una mueca de desagrado que muto en un inexplicable sonrisa, solo entendió cuando ella le reconoció llamándole por su verdadero nombre
– ¿Migu?…Miguel, MIGUEL !!-
Entonces el también sonrió por que supo que aun había un rayo de luz atravesando esa urdimbre de mierda.

1 comentarios:
Buen escrito, triste, tragico, real. Me gusto también la forma en que ubicaste el nombre.
Vi el link en un grupo de hi5.
Saludos.
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